Pensamientos sobre la cripto regulación

Las criptomonedas o como quiera llamárseles debido a la inexistencia de estándares establecidos, es un fenómeno apasionante, más que interesante, cargado de un universo de conocimiento que va desde aspectos; técnicos, económicos, ideológicos y para bien o para mal efectos legales. Usualmente se cree que las mismas son producto de la casualidad o bien de un acto de magia, sin embargo, al investigar sus antecedentes evidenciamos que estas representaciones de valor digital son el resultado de varias décadas de experimentación e investigación las cuales se consolidan en el año dos mil ocho con la publicación del libro blanco de Bitcoin.

En este sentido, Bitcoin manifiesta una notable influencia ideológica del movimiento cypherpunk, el cual entre tantas aspiraciones validas, imagina a una sociedad con una intervención gubernamental nula o en su defecto mínima, esto por medio de la utilización de criptografía matemática así como una fuerte privacidad en línea, lo que según sus promotores tiene el potencial de reconfigurar la forma en la que los particulares interactúan en sociedad.

A simple vista, estas ideas anti gubernamentales pueden percibirse como irreales o bien radicales, sin embargo no podemos negar que muchas veces los órganos a quienes les corresponde el orden público no cumplen con su función esperada y pareciera que se distraen mas en juegos políticos, corrupción, clientelismo etc., dando entonces lugar al surgimiento de formas alternativas de pensamiento derivadas de la impotencia o desesperanza de la población.

Durante los primeros años los distintos usos que son posibles por medio de Bitcoin y demás alt-coins pasaron desapercibidos por la mayoría de órganos estatales, eran actividades que se percibían como una moda pasajera o bien no merecía la pena mayor atención. A la fecha, la popularidad de criptomonedas y tecnologías blockchain ha crecido a niveles inimaginables y no hay ninguna duda que seguirá ese camino, dando como resultado un mayor interés y preocupación por parte de los entes gubernamentales. Esta situación sin duda alguna empieza a generar una buena cantidad de interrogantes en la mayoría de ordenamientos jurídicos, independientemente de la tradición a la que se pertenezca, aspectos que van desde la inquietud sobre la legalidad de las criptomonedas, hasta cuales serian las consecuencias de sus usos desde la perspectiva de las distintas ramas jurídicas. En el momento en que estas interrogantes empiezan a llegar a los despachos jurídicos, las respuestas que pueden esperarse son variadas y muchas veces improvisadas, ya que ante la incertidumbre normativa de este ecosistema no queda más que someterse a la interpretación de la ley por parte del profesional del derecho, calidad de interpretación que estará subordinada no solo al conocimiento jurídico del profesional, sino también del ecosistema blockchain en general.

En este sentido, se entiende perfectamente la negativa de regulación del ecosistema cripto y es que no se necesita ser doctor en derecho para evidenciar las falencias de la excesiva regulación tradicional, por lo tanto existe el temor de que leyes especiales vengan a limitar el desarrollo del ecosistema, produciendo así resultados contrarios a las cualidades intrínsecas de estas tecnologías. Pero también hay que considerar que estos fenómenos digitales han demostrado ser resistentes a la censura, por lo tanto pretender una regulación absoluta es hasta cierto punto ingenuo por las mismas propiedades técnicas que poseen. En este orden de ideas, son ya bastante notorias las distintas iniciativas normativas principalmente de países “desarrollados” encaminadas a regular el ecosistema en mención, claro algunas iniciativas más amigables que otras, el común denominador es regular principalmente la función de intermediarios, es decir, entidades que facilitan el acceso de los particulares a estas tecnologías, que en gran medida son de los pocos puntos de control que los entes públicos tienen para ejercer su función fiscalizadora.

El termino regulación no suena agradable, hace recordar nuevamente ese sentimiento de atadura a sistemas jurídicos decadentes y corruptos, sin embargo en la búsqueda del desarrollo del ecosistema cripto vienen a la mente muchas interrogantes. ¿Cómo lograr la inclusión y masificación de este ecosistema sin tener inconvenientes con la autoridad pública? es cierto que es absolutamente posible realizar transacciones entre particulares pasando desapercibido, pero estas tecnologías de momento no son lo suficientemente inclusivas para lograr que más personas participen, o será que no es un ecosistema para todos, solo para algunos iluminados tecnológicos.

¿Cómo lograr que criptomonedas o similares sean aceptadas como medios de pago por cientos de comercios físicos y en línea sin el temor de que un día aparezca, por ejemplo, él en ente recaudador de tributos a pedirme cuentas sobre mis adeudos tributarios? ¿Cómo justificar la conexión entre criptomonedas y cuentas bancarias, sin levantar alertas relativas a transacciones fiduciarias sospechosas? O bien ¿Cómo lograr que particulares tradicionalmente excluidos puedan tener un fácil acceso a estos medios financieros alternativos por medio de intermediarios? (que en gran medida siguen siendo necesarios),  ¿Cómo atraer inversión y compañías vinculadas a estas tecnologías a un país que no genera ningún tipo de claridad jurídica? ¿Cómo generar confianza a los usuarios, inversores nacionales y extranjeros si no existen reglas claras? ¿A escondidas?

Definitivamente estas interrogantes y muchas otras tendrán que ser resueltas por la autoridad pública, pero en la medida en que sean planteadas se darán cuenta que no existen las suficientes herramientas legales para resolverlas.

Analizando distintas posturas jurídicas predominan dos puntos de vista; el primero sugiere que no son necesarias nuevas normas ya que en el caso de criptomonedas y similares estas ya se encuentran indirectamente reguladas en sistemas tradicionales, basta con hacer una correcta interpretación jurídica. Seguramente la estructura normativa de muchos países permitirá la materialización de esta postura, muchas otras naciones con sistemas jurídicos desordenados encontraran dificultades, contradicciones y vacios difíciles de resolver por medio de la interpretación. La segunda postura sugiere que es necesario crear nuevas normas especiales ya que estas tecnologías y sistemas tradicionales no son compatibles, sin embargo, la emisión de nuevas normas también genera muchas dudas e incertidumbres, principalmente sobre la calidad de las mismas. Para lograr tal objetivo será fundamental un amplio conocimiento de los reguladores sobre estas tecnologías, así como la intención de utilizar las mismas como instrumentos de escala social.

Como todo en la vida siempre habrá posturas a favor y en contra, muchos con argumentos validos negaran a toda costa la participación e intromisión del estado en estos asuntos, suficiente daño ya han causado, otros por medio de instrumentos legales trataran de censurar o controlar el ecosistema. Algunos pensaran, quizá la regulación e institucionalidad de las criptomonedas y tecnologías blockchain sea  solo el primer paso, la puerta de entrada para dar lugar a la eventual reducción y automatización del burócrata estado nación.

Darío Ramírez

lic.darioalejandro@hotmail.com

Blockchain Lawyers Organization BLO

Comentarios